La historia del circo se relaciona con las antiguas civilizaciones romanas y griegas, donde los espectáculos itinerantes eran frecuentes con formatos similares a lo que luego se llamó circo. El nombre “circo” fue puesto por los griegos, denominando de este modo a todo tipo de presentaciones en este formato, las cuales apuntaban directamente a una diversión popular y para toda la familia. Con la llegada de estas compañías se conmocionaban los diferentes pueblos, disfrutando de sus espectáculos que combinaban diversas artes como el teatro, danza, malabarismo y con el paso de los años se incluyeron los animales dentro de las rutinas.